© Candi Garbarino 2014    © Textos de los autores

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La Hache intercalada

 

... La luz resbalaba en la hilera de cuadros que representaban, a través de la mirada de Candi Garbarino, lo esencial de doce obras literarias de épocas distintas aunque no muy lejanas, y que la pintora ha interpretado desde la subjetividad y la propia imaginación. Doce mujeres habían sido diseccionadas con sagacidad y cuidado por bisturíes oculares para luego ser recompuestas y transformadas en lo que Candi, la interprete, consideraba esencial. 

 

Lo más difícil a mi entender, fue la explicación de esa génesis, el fenómeno de esas adjudicaciones en cada caso de azules abisales, recónditos, para unas y rojos estallantes o rosas ocres para otras. ¿Quién es capaz de aclararnos el misterio y la fenomenología de la creatividad sea plasticidad o palabra? ¿Qué quiso Juan Ramón Jiménez cuando en la fiesta rural, entre sonidos de flautas y tambores, afirma que Dios está azul? ¿Y García Lorca, por qué se empeñaba en el ansiado verde, que le quería verde? ¿O Manley Hopkins cuando glorifica y canta los cielos bicolores como los de la vaca berrenda y los lunares rosas de la trucha?

En este caso, la paleta y los pinceles se utilizan para interpretar los doce capítulos que contienen la vida y obra de unas mujeres que hablan sobre ellas mismas y su obra, que es lo que conforma el libro: El placer de la escritura o nuevo retablo de Maese Pedro. A la iniciativa y coordinación de Ana Sofía Pérez Bustamante debemos el resultado de este libro editado de forma que las láminas van sueltas entre hojas, cosa increíble, y que presenta una factura bellísima.

 

La idea de enjaretar la obra al evento cervantino ha quedado justificada y libre de tomarse como pretexto, aunque el noble propósito constituyera una difícil pirueta, con redoble de tambor bajo trapecio y riesgo de salto mortal para las participantes en el ejercicio.  Aún más justificada si cabe, gracias al prólogo desenfadado y lúcido con el que la profesora Carmen García Tejera nos sitúa en el homenaje de admiración y aporte con que hoy celebran las letras hispánicas el Cuarto Centenario de la aparición de Don Quijote.

 

Pero el de hoy, íntimo y personal, es para Candi Garbarino. Mirad ese caballo que brinca por los aires con formas neomesopotamicas y que asciende por la páginas, las caracolas ocultas que respiran versos, las Gracias reunidas, los rojos lapidarios, los pájaros que estallan, y esos ocres alrededor de pedestales y criaturas libres en el espacio rosa de los aires y ese árbol terrenal que ofrece corazones con péndulos frutales. Si alguien quiere probar su fruto venga y se acerque sin miedo porque no hay sierpes oculta en su hojarasca, sino color y palabra a repartir durante todo el tiempo. Por mi parte, todo aquel que me quede y pueda.

 

Pilar Paz Pasamar