© Candi Garbarino 2014    © Textos de los autores

© Diseño y fotografia:  Javier Reina I Lab 

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El pulcro patrimonio de los rojos

 

Si bien no es artista de constantes y frecuentes comparecencias expositivas - a pesar de que, en estos momentos, una colectiva y una individual acaparan obras suyas - el nombre de Candi Garbarino está presente siempre en el imaginario del buen aficionado a lo artístico de esta zona. Son muchos años formando parte de ese grupo importante de artistas gaditanos que han dado dinamismo y carácter a la plástica de una ciudad donde siempre ha existido marcado inquietud y expectación y que, en mayor o menor medida, se ha apostado por un arte donde, sobre todo, anidaba el entusiasmo creativo. Ahora, Candi Garbarino llega a la galería de Fali Benot, irreductible bastión, el único existente en la ciudad, que sirve para canalizar mínimamente la mucha producción de los artistas gaditanos, y lo hace con una colorista muestra donde los conceptos de figuración y abstracción se hacen presentes formulando sus poderosas propuestas expresivas. 

Parece que la artista gaditana se vale de una particular referencia, los antiguos cartones para tapices; con ellos, por ellos y desde ellos, desentraña infinitas posiciones plásticas que la autora convierte en apasionados relatos cromáticos, con el rojo, sobre todo, como especial maestro de ceremonias. De todas maneras, este argumento, válido a todas luces, no es nada más que una mera conjetura para ejecutar una obra poderosísima en la que se da suelta a un sistema estructural basado en la contundencia visual de color. Todo queda suscrito a ese aplastante sistema simbólico del rojo que asume su poder conformador sólo roto por el feliz encuentro de un blanco que matiza su fortaleza y acentúa bellas posiciones contrastantes. 

En las piezas abstractas, Candi Garbarino nos ofrece sistemas expresionistas que dejan abiertas las compuertas para que la mirada busque mínimas referencias evocadoras. Espacios en rojo suscritos por áreas de blancos y tenues toques esmeraldas o doradas grafías que transportan a bellos espacios donde la sutileza de la composición y el poder envolvente del color dictan una apasionante lección de expresionismo abstracto que genera al espectador las máximas expectativas evocadoras, con lo sensorial marcando unas bellas rutas de profundo formalismo plástico. Por otro lado, en la pintura figurativa, nos concede, más si cabe, ese acercamiento a la bella pintura de aquellos tapices donde una amplia iconografía surtía al artista de los más variados asuntos. De esta manera, nos encontramos con una feliz galería de elementos naturales, sobre todo, faunísticos que han sido descontextualizados de su entorno y llevados a un escenario nuevo para protagonizar una realidad que redunda en los conceptos plásticos y estéticos de aquella pintura barroca a la que, ahora, Candi Garbarino, ha extraído uno de sus componentes.  

Estamos, en definitiva, ante una pintura muy al estilo de esta artista, al dominio de los elementos compositivos se une un desarrollo conceptual amplio muy acertadamente desarrollado. 


De nuevo la artista gaditana salta a la palestra expositiva dejando constancia de que es miembro de número de esta creación que tiene lugar en Cádiz y que, como viene ocurriendo desde hace muchos años, es una pintora con la que siempre se ha de contar.

 

Bernardo Palomo

Critico de Arte

 

Galería Benot, Cádiz. 2015

Barroco

 

… " A mediados del siglo XV, Jehan Gobelins, tenía su taller en París, junto al río Bièvre, era un tintorero de lanas que se dio a conocer por el color rojo escarlata que conseguía, y la reputación de su familia superó a la del resto de tintoreros tanto que el río y la zona de esta ciudad tomaron su nombre, a mediados del siglo XVI "…

 

…" Entre 1824 y 1883, los experimentos del químico Eugène Chevreul, director del laboratorio de tintes, redujeron a la mitad el número de colores que anteriormente eran utilizados; se desarrolló una gramática real de los colores con 3 colores básicos y 72 tonos, con un resultado de 14.400 colores. Hoy, un nuevo sistema llamado NIMES tiene en cuenta la contribución de las nuevas tecnologías "...

 

Durante el Barroco, los tapices convertidos en objetos suntuarios tuvieron un significativo incremento en su producción, y se encaminaron  a la imitación de la pintura, por ello  numerosos pintores de renombre elaboraron cartones que servían de diseño para la realización de tapices…

 

En general los tapices barrocos, además del esplendor de sus escenas, ofrecen sensaciones diversas, su textura tridimensional es cálida, tiene toda la riqueza que supone una obra trabajada por numerosas manos y diferentes materiales  y si nos centramos en cualquier detalle, éste ofrece una visión más expresionista y abstracta, muy diferente de lo que pretende el conjunto, realizado a través de una compleja  estructura.

 

Estas sensaciones me inspiran para realizar esta serie de obras, teniendo a la naturaleza como punto de partida, los fragmentos de imaginados tapices marcan la composición, y en otros casos son bocetos para desarrollar en un imaginario taller  donde el color rojo es el protagonista.

 

Candi Garbarino